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18 oct 2013

Generación “Y”: ¿Oportunidad o Amenaza para las organizaciones?


Generación-Y
Continuando con la serie de artículos sobre Convivencia Generacional, en ésta segunda entrega nos dedicaremos a la Generación Y. Trataremos de realizar un breve detalle de sus características y comportamiento, a la vez que aportamos ideas para poder atraer y retener a los jóvenes que conforma el mencionado rango etario.

Mucho se ha dicho sobre los Jóvenes Y, presentándolos principalmente como un desafío a encarar por parte de las organizaciones en la actualidad, pero... ¿Por qué resulta tan difícil para las organizaciones ponerse en sintonía con estos jóvenes? ¿Cuál es el camino óptimo para ir a su encuentro?

La generación Y ha recibido un buen número de críticas y caracterizaciones que muchas veces no son del todo certeras, refiriéndose a los mismos como faltos de responsabilidad laboral, incapaces de alinearse a los objetivos y descomprometidos con la organización, entre otras características, pero la realidad indica que ésta generación se presenta como una mucha más profunda y compleja, siendo poseedora de gran potencial en el desempeño organizacional.

Principalmente la falta de comprensión hacia las nuevas generaciones se fundamenta en una cuestión de perspectivas, debido a que en la mayoría de ocasiones nos encontramos con directivos de generaciones anteriores que analizan a los miembros de la generación Y bajo su propia visión. Y es a partir de ésta perspectiva que los más jóvenes son, en parte, identificados como personas desmotivadas en relación al trabajo, inadaptados e incluso descomprometidos, básicamente por ser diferentes a estos y por no compartir los mismos valores que ellos.

Estas diferencias pierden un poco de color al ser observadas desde un punto de vista neutral y objetivo, permitiendo identificar gran cantidad de rasgos positivos en los miembros de la generación Y. Entre algunas de las características más valoradas de los mismos podemos encontrar: son nativos digitales, poseen fuerte autonomía de opinión, clara orientación al emprendedurismo y la necesidad de sacar el máximo provecho de cada día de su vida.

En el campo laboral, los “Millenials”, como también se les suele llamar, priorizan los ambientes de trabajo en los que se valorice la responsabilidad individual y exista libertad para la toma de decisiones, entornos de trabajo agradables que fomenten las relaciones humanas, oportunidades de aprendizaje y desarrollo, colaboración, toma conjunta de decisiones y retroalimentación continua de parte de sus superiores. Otras características altamente valoradas por la generación Y refieren a: comunicación abierta y rápida, respeto por su estilo de vida y trabajo, retribución por resultados y flexibilidad temporal y espacial.

Respecto de la respuesta de la organización a estas características, se puede decir que los más jóvenes valoran en gran medida acciones como: la orientación a las acciones de responsabilidad social, la implementación de tecnología en los lugares de trabajo y la promoción de ambientes diversos y flexibles, entre otras. 

Haciendo un análisis de lo antes mencionado, en relación a características y ambientes de trabajo más valorados por la generación Y, se puede concluir que, para potenciar la atracción y retención de éstos perfiles, el nuevo entorno laboral debería presentar elementos que consideren la satisfacción de las necesidades antes mencionadas, a la vez que impulsen la coordinación y convivencia generacional entre los distintos grupos etarios. A modo de ejemplo, algunos de estos elementos deberían relacionarse a: la informalidad en los lugares de trabajo, rapidez en la comunicación, colaboración a distancia, interacción constante con los superiores, oportunidades de aprendizaje constante y alternativas de desarrollo continuo.

 Lic. Alvaro Irigoitia Romero - Director de Irigoitia Romero & Asociados

15 oct 2013

Diversidad generacional: Convivencia y equilibrio en las organizaciones


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En la actualidad las organizaciones se enfrentan a una realidad de la cual no pueden escapar ni esconderse, una realidad que no puede dejar de ser considerada, y que refiere a la existencia de distintas generaciones laborales dentro de la misma. 

Ésta situación potencia una serie de dificultades, a veces preexistentes en las organizaciones, que surgen a la vista debido a los choques culturales entre los representantes de las distintas generaciones.

Antes de introducirnos más en el tema, es necesario que lleguemos a una definición consensuada de a qué nos referimos cuando hablamos “generación”. Ésta palabra hace referencia a un tipo ideal, a una agrupación de individuos que por cercanía temporal comparten un determinado contexto, tanto histórico como cultural, que da como resultado un tipo de comportamiento generalizado. Ahora bien, cuando decimos que existe una u otra generación en un determinado rango de tiempo, no queremos decir que todas las personas nacidas en ese espectro deban pertenecer obligatoriamente a la misma, sino que se plantea como una generalización para la mayoría de los casos considerados.

¿Cuáles son las generaciones laborales presentes en el ámbito organizacional actual?


Siguiendo el orden de la antigüedad laboral, la primera generación la conforman los “silenciosos”, 1922 a 1943, conservadores y estructurados. En segundo lugar a lo largo de la línea temporal encontramos a la generación “Baby Boomer”, 1944 a 1960, conocida por perseguir el desarrollo y el crecimiento. El tercer puesto lo ocupa la “Generación X”, 1961 a 1980, siempre en busca del equilibrio y la libertad personal. Y en último lugar, encontramos a la más reciente de todas, la “Generación Y” o ”Millennials”, 1981 a 2000, caracterizados por su actitud optimista, valoración de la diversidad y seguridad de sí mismos.

La principal dificultad que trae consigo la presencia de cuatro generaciones en el ámbito organizacional radica en problemas relacionados a la atracción y retención de talento, principalmente en lo que respecta a los más jóvenes, y también a determinados choques culturales entre las distintas generaciones laborales presentes en la organización. 

Ésta situación exige a las organizaciones tomar cartas en el asunto, planteando nuevos modelos de gestión del capital humano dentro de las mismas, que permitan atraer, retener y desarrollar el talento, a la vez que se persigue un equilibrio en la convivencia de todas las generaciones existentes en el ámbito organizacional. 

En los próximos artículos presentaremos un análisis de las cuatro generaciones laborales antes mencionadas, centrado principalmente en las características de cada una de ellas y en las acciones que deben considerarse desde las áreas de gestión del capital humano, y por último se planteará un modelo para la gestión de la convivencia generacional en las organizaciones, basado en la aceptación y el equilibrio entre las mismas.

 Lic. Alvaro Irigoitia Romero - Director de Irigoitia Romero & Asociados

14 jun 2013

4 "pecados" en tu desarrollo profesional


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En la vida laboral hay situaciones que en cualquier momento te exigirán renovarte; si es así, ¿por qué no prepararse con un plan de carrera? dice la especialista en psicología organizacional y coaching, Katia Villafuerte.

Tener un panorama sobre qué quieres en tu futuro laboral es importante en un mercado de trabajo donde ningún aspecto es seguro. Por ejemplo, un colaborador baby boomer (que nació entre 1943 y 1960) tendrá 11 trabajos, en promedio, entre los 18 y 44 años, y un profesionista de la generación Y (nacido entre 1982 y 1994) pasará por 15 a 25 empleos en su vida, según estimaciones de la Oficina de Estadísticas Laborales de Estados Unidos.

En México no existe un cálculo preciso, pero el mercado se suma a esa tendencia laboral: los trabajos eternos van en caída, ahora la gente va de un empleo a otro en busca de la mejor propuesta, comenta la orientadora vocacional Leticia Martínez.

Una encuesta realizada por el portal OCCMundial.com entre más de 700 usuarios encontró que el 55% trabaja en una especialidad distinta a lo que estudió. Esto implica que, como profesional, no estás exento a ese tipo de giros, pero los resultados son mejores si tienes un plan y sabes cuáles son tus fortalezas y en qué tipo de empresa prefieres desempeñarte, dice la asesora en atracción de talento, Ivette Calvet.

En vez de tener un plan, muchas veces el empleado opta por delegar a alguien más su desarrollo. La primera reacción cuando no hay avance suele ser: "Mi jefe es un inepto", "la compañía no se ha dado cuenta de cuánto valgo". Algunas ocasiones esto puede ser cierto o acercarse a la realidad, pero la mayoría de veces el responsable de la falta de crecimiento profesional es la propia persona, refiere Bahigh Acuna, Director de Operaciones de Monster.com.mx.

En el desarrollo laboral hay dos jugadores: el empleado, quien debe estar al pendiente de fortalecer sus habilidades y conocimientos; y la empresa, que debe procurar las oportunidades de crecimiento de la persona. ¿Qué estás haciendo para diseñar tu futuro profesional? 

Fíjate en estos cuatro aspectos que podrían impedir tu avance:

1. Me gusta la zona de confort
"No es saludable permanecer mucho tiempo esperando un ascenso, pues a la falta de crecimiento se suman factores como el estancamiento en la creatividad y la capacidad de innovación". A eso se suma "el deterioro emocional", expresa Bahigh Acuna. Si en la empresa no se da la oportunidad de crecimiento hay que plantearse hacer carrera en otro lugar, añade Leticia Pérez.

2. Los cursos a cuenta del jefe, para eso está.
Las tendencias económicas han definido un contexto laboral donde la idea de llegar a un puesto y conservarlo por toda la vida, no sólo es obsoleto, sino imposible. Hay que perseguir la empleabilidad, dice el directivo de Monster. 

Esto significa que para consolidar tu vida laboral tienes que estar en constante preparación, desarrollo de experiencia, habilidades y conocimientos para ser atractivo a los ojos de los empleadores y puedas ubicarte en diferentes trabajos. Saca cuentas ¿cuál fue el último curso que tomaste?, ¿has invertido en unas clases de idioma para dominar el lenguaje de la industria donde éstas?

3. No me quieren en el trabajo.
Si no estás en el empleado deseado, quizá las primeras veces se deba a que "la empresa no supo valorarte". Pero, si en tu currículo hay una lista interminable de trabajos que no te satisfacen, el problema es personal. 

Eso significa ir en la vida con inercia y depositar en otros tu posibilidad de desarrollo, apunta Leticia Pérez.

Acuna sugiere establecer expectativas de trabajo por tiempos, regularmente se proponen periodos de entre uno y cinco años, aunque puedes establecer los que te parezcan más adecuados. 
Lo importante es que puedas definir tu dirección profesional. Divide esas expectativas en rubros específicos de acuerdo a tus necesidades.Por ejemplo: área o ramo laboral, tiempo u horario disponible, ingreso que requieres para cubrir necesidades básicas, formación académica y/o experiencia.

Cuando definas las categorías, escribe qué esperas para cuando se cumpla el límite de tiempo, por ejemplo: "dentro de un año espero estar trabajando en la licenciatura que estudié, en un horario de tiempo completo, con un ingreso determinado y una experiencia mínima de seis meses en cierto campo". Toma las metas de cada categoría y detalla qué necesitas hacer para lograrla.

4. Planeo y ¡nunca reviso!
Para desarrollar un plan de carrera y desarrollo puedes partir de lo básico. Una vez que defines metas es importante revisar. Conforme se cumplan los plazos que fijaste analiza los resultados. Si no has cumplido las metas, hay que identificar por qué y encontrar qué necesitas redefinir para retomar el camino o establecer nuevas metas. Habrá cosas que no dependerán de ti, la clave es ocuparte de las que sí están en tus manos, aclara Bahigh Acuna.

De acuerdo con Katia Villafuerte, estos son algunos puntos generales que debe incluir tu plan de carrera:

- Concepto de ti. Quién eres, cuáles son tus logros, qué situaciones has notado en tu forma de trabajo, por qué te interesan los puestos donde has estado.

- Fortalezas. Define en dónde y para qué eres bueno, aquello en lo que te sientes eficiente de forma natural, que disfrutas y atributos positivos sobre ti.

- Debilidades. En qué situaciones es importante mejorar (dominar un idioma, manejo de equipos, nuevos conocimientos para el puesto, entre otros). Para establecer fortalezas y debilidades puedes pedir la opinión de alguien cercano, que lleve muchos años de conocerte.

-Metas. Hacia dónde quieres llegar, por qué y con cuáles resultados. Anota fechas de cómo irás avanzando.

Fuente: CNNExpansion.com