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26 mar 2014

Generación Baby Boomers: “Gracias a Dios es lunes”


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Hemos llegado a la cuarta entrega de los artículos sobre Convivencia Generacional, y es el turno de una de las generaciones más grandes de todas las presentes en el mercado laboral actual: Los Baby Boomers.

“Gracias a Dios es lunes”, la frase que he elegido para caracterizar a esta increíble generación laboral, la cual ha sido extraída de la obra “Desafío Generacional” del año 2000, deja ver la pasión de los Boomers por el trabajo, incluso podríamos decir, su pasión por vivir para el trabajo.

¿Quiénes son los Baby Boomers? ¿Cuáles son las principales características de este grupo etario? Los Boomers, nacidos entre los años 1944 y 1960, creen en el desarrollo personal, son amantes del trabajo, se creen los más importantes, presentan una tendencia al optimismo, para ellos las oportunidades son infinitas, aprendieron de trabajo en equipo desde pequeños, comprenden el valor de compartir y existir con otros. Hijos de la guerra, y criados por padres que lucharon por y para ellos, los Boomers impusieron rápidamente su aguerrida impronta en los mercados humanos. 

Muchos de los integrantes de la generación del “Baby Boom” han comenzado a retirarse de los mercados laborales, pero gran porcentaje de ellos aún se encuentra en plena actividad, por lo que su análisis y estudio en relación con el comportamiento de las organizaciones actuales es totalmente valedero. 

Ésta enorme generación de la post-guerra, ha sido considerada como la gran generación del compromiso con el trabajo, especialistas en todo, no hay nada que no puedan resolver. Por otra parte son grandes entusiastas y apasionados defensores de los derechos humanos, una herencia que les viene dada desde sus “Veteranos” progenitores. 

En lo que respecta a su comportamiento laboral, los Boomers son altamente comprometidos con su tarea, con el trabajo en general, tal vez no así con la organización a la que pertenecen, pero si con la idea de trabajar arduamente. Los Boomers persiguen constantemente la satisfacción de su necesidad de reconocimiento como valiosos elementos del mercado de trabajo.

En cuanto al entorno de trabajo, los Boomers valoran los ambientes humanos y democráticos, en los que se destaca la importancia de las relaciones personales. Recordemos que los Boomers son trabajadores en equipo, lo que deja claro lo antes mencionado. 

En posiciones de dirección, los Boomers promueven un estilo de liderazgo participativo y consensuado, pero sin llegar a ser verdaderos ejemplos de este. En sus primeras experiencias laborales, los Boomers han sido sujetos de la supervisión de “Veteranos” con una visión más formal y estructurada de dirección, lo cual han heredado e intentan combinar con su ideal de liderazgo participativo. 

Cómo miembros de equipos de trabajo, los miembros de esta generación suelen presentar un buen nivel de desempeño, que de momentos se ve opacado por su necesidad de demostrarse a sí mismos como los mejores jugadores, y de ser reconocidos como tales. 

Para obtener los mejores resultados en la gestión humana de la generación Boomer, es necesario recordarles de forma permanente que su experiencia y conocimientos se valoran. Y más allá de que el miembro de esta generación pueda desempeñarse en cualquier industria, tiene preferencia por organizaciones con foco en el futuro, en el crecimiento. Otra cuestión que no debe dejar de considerarse, es que lo Boomers son grandes intelectuales, de mucha lectura, a pesar de que a veces no logren transferir los conocimientos a la práctica, son individuos que valoran mucho los espacios de formación y desarrollo. 

En definitiva, la generación “Baby Boomer” es de gran valor dentro de las organizaciones, principalmente cuando se encuentran dentro de equipos de trabajo correctamente gestionados, en los cuales obtienen sus mejores resultados. Cuando se hallen en posiciones de jerarquía, los Boomers también pueden ser de gran aporte, en la medida que su participación sea valorada y se les considere verdaderos agentes de cambio para la organización.

Lic. Alvaro Irigoitia Romero - Director de Irigoitia Romero & Asociados

14 jun 2013

4 "pecados" en tu desarrollo profesional


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En la vida laboral hay situaciones que en cualquier momento te exigirán renovarte; si es así, ¿por qué no prepararse con un plan de carrera? dice la especialista en psicología organizacional y coaching, Katia Villafuerte.

Tener un panorama sobre qué quieres en tu futuro laboral es importante en un mercado de trabajo donde ningún aspecto es seguro. Por ejemplo, un colaborador baby boomer (que nació entre 1943 y 1960) tendrá 11 trabajos, en promedio, entre los 18 y 44 años, y un profesionista de la generación Y (nacido entre 1982 y 1994) pasará por 15 a 25 empleos en su vida, según estimaciones de la Oficina de Estadísticas Laborales de Estados Unidos.

En México no existe un cálculo preciso, pero el mercado se suma a esa tendencia laboral: los trabajos eternos van en caída, ahora la gente va de un empleo a otro en busca de la mejor propuesta, comenta la orientadora vocacional Leticia Martínez.

Una encuesta realizada por el portal OCCMundial.com entre más de 700 usuarios encontró que el 55% trabaja en una especialidad distinta a lo que estudió. Esto implica que, como profesional, no estás exento a ese tipo de giros, pero los resultados son mejores si tienes un plan y sabes cuáles son tus fortalezas y en qué tipo de empresa prefieres desempeñarte, dice la asesora en atracción de talento, Ivette Calvet.

En vez de tener un plan, muchas veces el empleado opta por delegar a alguien más su desarrollo. La primera reacción cuando no hay avance suele ser: "Mi jefe es un inepto", "la compañía no se ha dado cuenta de cuánto valgo". Algunas ocasiones esto puede ser cierto o acercarse a la realidad, pero la mayoría de veces el responsable de la falta de crecimiento profesional es la propia persona, refiere Bahigh Acuna, Director de Operaciones de Monster.com.mx.

En el desarrollo laboral hay dos jugadores: el empleado, quien debe estar al pendiente de fortalecer sus habilidades y conocimientos; y la empresa, que debe procurar las oportunidades de crecimiento de la persona. ¿Qué estás haciendo para diseñar tu futuro profesional? 

Fíjate en estos cuatro aspectos que podrían impedir tu avance:

1. Me gusta la zona de confort
"No es saludable permanecer mucho tiempo esperando un ascenso, pues a la falta de crecimiento se suman factores como el estancamiento en la creatividad y la capacidad de innovación". A eso se suma "el deterioro emocional", expresa Bahigh Acuna. Si en la empresa no se da la oportunidad de crecimiento hay que plantearse hacer carrera en otro lugar, añade Leticia Pérez.

2. Los cursos a cuenta del jefe, para eso está.
Las tendencias económicas han definido un contexto laboral donde la idea de llegar a un puesto y conservarlo por toda la vida, no sólo es obsoleto, sino imposible. Hay que perseguir la empleabilidad, dice el directivo de Monster. 

Esto significa que para consolidar tu vida laboral tienes que estar en constante preparación, desarrollo de experiencia, habilidades y conocimientos para ser atractivo a los ojos de los empleadores y puedas ubicarte en diferentes trabajos. Saca cuentas ¿cuál fue el último curso que tomaste?, ¿has invertido en unas clases de idioma para dominar el lenguaje de la industria donde éstas?

3. No me quieren en el trabajo.
Si no estás en el empleado deseado, quizá las primeras veces se deba a que "la empresa no supo valorarte". Pero, si en tu currículo hay una lista interminable de trabajos que no te satisfacen, el problema es personal. 

Eso significa ir en la vida con inercia y depositar en otros tu posibilidad de desarrollo, apunta Leticia Pérez.

Acuna sugiere establecer expectativas de trabajo por tiempos, regularmente se proponen periodos de entre uno y cinco años, aunque puedes establecer los que te parezcan más adecuados. 
Lo importante es que puedas definir tu dirección profesional. Divide esas expectativas en rubros específicos de acuerdo a tus necesidades.Por ejemplo: área o ramo laboral, tiempo u horario disponible, ingreso que requieres para cubrir necesidades básicas, formación académica y/o experiencia.

Cuando definas las categorías, escribe qué esperas para cuando se cumpla el límite de tiempo, por ejemplo: "dentro de un año espero estar trabajando en la licenciatura que estudié, en un horario de tiempo completo, con un ingreso determinado y una experiencia mínima de seis meses en cierto campo". Toma las metas de cada categoría y detalla qué necesitas hacer para lograrla.

4. Planeo y ¡nunca reviso!
Para desarrollar un plan de carrera y desarrollo puedes partir de lo básico. Una vez que defines metas es importante revisar. Conforme se cumplan los plazos que fijaste analiza los resultados. Si no has cumplido las metas, hay que identificar por qué y encontrar qué necesitas redefinir para retomar el camino o establecer nuevas metas. Habrá cosas que no dependerán de ti, la clave es ocuparte de las que sí están en tus manos, aclara Bahigh Acuna.

De acuerdo con Katia Villafuerte, estos son algunos puntos generales que debe incluir tu plan de carrera:

- Concepto de ti. Quién eres, cuáles son tus logros, qué situaciones has notado en tu forma de trabajo, por qué te interesan los puestos donde has estado.

- Fortalezas. Define en dónde y para qué eres bueno, aquello en lo que te sientes eficiente de forma natural, que disfrutas y atributos positivos sobre ti.

- Debilidades. En qué situaciones es importante mejorar (dominar un idioma, manejo de equipos, nuevos conocimientos para el puesto, entre otros). Para establecer fortalezas y debilidades puedes pedir la opinión de alguien cercano, que lleve muchos años de conocerte.

-Metas. Hacia dónde quieres llegar, por qué y con cuáles resultados. Anota fechas de cómo irás avanzando.

Fuente: CNNExpansion.com